"Platero y Yo"
Es una narración de Juan Ramón Jiménez que recrea poéticamente la vida del burrillo Platero.Fue creada en España y se publicó 1914.
El libro esta escrito por breves estampas, que entre si no guardan orden y responden a impresiones, sensaciones, y recuerdos de Moguer (Municipio español de la provincias de Hueva ) en la etapa infantil de el.Como un diario en donde se detalla los aspectos mas interesantes de la realidad, del pensamiento y del sentimiento del autor.Aunque, ni es un diario ni un libro autobiográfico, sino una selección de historias tomadas de un mismo ambiente real y escogidas entre los muchos recuerdos del pasado.
La primera edición en 1914 con 136 páginas , y en 1917 se publicó la edición completa , compuesta por 138 capítulos en 142 páginas. Quedaba claro que el texto era para adultos , aunque por su sencillez y transparencia era perfecto para la imaginación y el gusto de los niños. Algunos capítulos encerraban una cierta crítica social, revelando una dimensión del autor que muchos tardaron en advertir. El mismo, en un <<prologuillo>> a la edición aclaraba <<Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinados excepciones que a todos se le ocurre >>.
El libro esta escrito por breves estampas, que entre si no guardan orden y responden a impresiones, sensaciones, y recuerdos de Moguer (Municipio español de la provincias de Hueva ) en la etapa infantil de el.Como un diario en donde se detalla los aspectos mas interesantes de la realidad, del pensamiento y del sentimiento del autor.Aunque, ni es un diario ni un libro autobiográfico, sino una selección de historias tomadas de un mismo ambiente real y escogidas entre los muchos recuerdos del pasado.
La primera edición en 1914 con 136 páginas , y en 1917 se publicó la edición completa , compuesta por 138 capítulos en 142 páginas. Quedaba claro que el texto era para adultos , aunque por su sencillez y transparencia era perfecto para la imaginación y el gusto de los niños. Algunos capítulos encerraban una cierta crítica social, revelando una dimensión del autor que muchos tardaron en advertir. El mismo, en un <<prologuillo>> a la edición aclaraba <<Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinados excepciones que a todos se le ocurre >>.

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